Durante décadas se ha relacionado principalmente el comercio internacional con materias primas, fábricas, cadenas de suministro o productos finales. Hoy, sin embargo, una parte cada vez mayor del valor que cruza fronteras no viaja ni en barco ni en camión sino como software, datos, consultoría, licencias, servicios profesionales, contenidos digitales o incluso como capacidad de almacenamiento o servicios añadidos. Ese cambio determina qué países crecen, qué empresas ganan escala y qué políticas importan.
Los datos recientes lo reflejan con claridad. En 2024, el comercio mundial creció con fuerza en su componente de servicios, mientras que las mercancías avanzaron más lentamente. Las estadísticas de la Organización Mundial del Comercio señalan como buena parte del crecimiento global del comercio, 32,2 billones de dólares en 2024, se debió al aumento de las transacciones en servicios del 10%, mientras que en los bienes aumentaron solo un 2%, elevando la cuota de servicios al 27,2% del total del comercio mundial.
Este crecimiento, a priori positivo, puede tener efectos contradictorios en economías en desarrollo exportadoras de materias primas y productos industriales, mientras, para muchas economías avanzadas, el crecimiento del comercio de servicios puede amortiguar shocks de bienes y, en ciertos casos, convertirse en un motor estructural de crecimiento exterior.
Por qué el comercio de servicios está creciendo más rápido que el de mercancías
El crecimiento del comercio de servicios es multicausal, fruto de la convergencia de distintas fuerzas:
1. Digitalización: permite más servicios “exportables” sin logística física
2. Los intangibles como datos, propiedad intelectual o capacidad de almacenamiento ganan peso. Existe un claro valor económico en la propiedad intelectual, licencias, marcas, algoritmos y know-how. Eso se traduce en pagos transfronterizos por licencias, uso de software, servicios técnicos y profesionales.
3. Menor fricción frente a cuellos de botella físicos. Las mercancías dependen de fletes, inventarios, rutas, energía y tiempos de entrega. Los servicios digitales tienen otros riesgos, como ciberseguridad o normativa de datos, pero son menos vulnerables al colapso logístico típico de shocks físicos.
4. Reequilibrio postpandemia y expansión de categorías intensivas en servicios. Además del componente digital, se han recuperado y consolidado categorías como viajes y ciertos servicios empresariales.
5. Servitización industrial (estrategia empresarial que transforma la venta de productos físicos en soluciones integrales). Muchas empresas industriales venden el bien, pero compiten (y triunfan) por el servicio. En términos de valor añadido, esto puede hacer que parte del crecimiento “industrial” aparezca estadísticamente como servicios.
Oportunidades y estrategias: dónde está el crecimiento y cómo captarlo
Las oportunidades en el comercio de servicio se entienden mejor por modelos de negocio.
Servicios digitales replicables:
Reduce dependencia de facturación por horas y permite escalar exportaciones con equipos más pequeños. Algunos ejemplos son SaaS (software como servicio) y herramientas de nicho (gestión, compliance, Recursos Humanos, educación, logística, finanzas). También la ciberseguridad gestionada, monitorización, analítica, automatización o paquetes cerrados (auditorías, plantillas, dashboards, formación certificada).
Servicios técnicos avanzados alrededor de la industria
Es una forma de no renunciar a la industria y a la exportación de bienes, sino capturar más valor del ciclo de vida del producto. Algunos ejemplos son:
• Ingeniería, diseño industrial y certificación.
• Mantenimiento predictivo.
• Integración de sistemas.
• Formación.
Turismo y experiencias con más valor añadido
En países con potencia turística, el reto no es solo volumen, sino incrementar el gasto medio por visitante, potenciando servicios en cultura, gastronomía, deporte, salud, congresos, experiencias premium.
Eso convierte un sector intensivo en empleo en un sector más intensivo en productividad.
Propiedad intelectual, licencias y contenidos
Empresas que generan propiedad intelectual (software, formatos, contenidos, patentes, marcas) crean flujos transfronterizos relativamente defensivos. Aquí, medir bien y proteger bien la propiedad intelectual es parte de la estrategia.
Medición y datos: la ventaja competitiva silenciosa
Si el comercio digital y de servicios crece, la capacidad de medirlo influye en política y estrategia. El trabajo conjunto de organismos internacionales sobre medición de comercio digital existe precisamente porque la economía se está desplazando hacia lo intangible.
En conclusión, el crecimiento del comercio de servicios es una tendencia real y medible y, en muchos mercados, está actuando como motor más dinámico que el comercio de mercancías. Pero la compensación no es automática, depende del tipo de economía, del saldo neto y, sobre todo, de la capacidad de exportar servicios escalables con alto valor añadido. Si se hace bien, el giro hacia servicios no es un parche, sino una vía para ganar resiliencia y competitividad en un mundo donde el valor viaja cada vez más… sin contenedor.