El seguro de caución para subvenciones respalda el uso correcto de los fondos públicos concedidos por la Administración. Su función es sencilla: asegurar que el beneficiario cumpla las condiciones de la ayuda, evitando sanciones y facilitando el acceso a futuras subvenciones.
Es una garantía que protege a la Administración frente a incumplimientos. Cuando una entidad recibe una subvención, el seguro asegura que los fondos se destinarán a lo pactado; si no se cumple, la aseguradora cubre la obligación con la entidad pública.
Se exige en convocatorias que piden garantías: programas de innovación, sostenibilidad, desarrollo empresarial o fondos europeos, tanto en convocatorias nacionales como autonómicas y europeas.
La póliza se contrata a favor del organismo que otorga la subvención. Si el beneficiario no cumple con los compromisos, la aseguradora responde ante la Administración para cubrir la garantía exigida.
En resumen: te permite cumplir con las exigencias de la Administración sin sacrificar recursos para operar.
Solicitamos información financiera y documentación de la subvención (importe, finalidad, condiciones de la convocatoria).
En ocasiones, pediremos estados financieros, historial crediticio y documentación legal de la empresa para evaluar la viabilidad de emitir la póliza.
Depende del importe garantizado, el plazo y la solvencia del tomador. Suele situarse en un rango proporcionado al riesgo (porcentaje anual sobre el importe garantizado).
Presentación de la resolución de la subvención, datos financieros y documentación legal. El proceso es digital y pensado para ser rápido.
El seguro de caución no consume líneas de crédito ni inmoviliza fondos, lo que mantiene la capacidad financiera de la empresa.
Coincide con el periodo de ejecución del proyecto más el plazo de justificación exigido, normalmente entre 12 y 36 meses.
A subvenciones a fondo perdido que exijan garantía: I+D+i, medioambiente, digitalización, formación, empleo, etc.
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