Perspectivas

¿Tiene razón la OMC al recortar las previsiones del comercio mundial?

Ante el endurecimiento monetario y la desaceleración económica, la Organización Mundial del Comercio ha reducido sus previsiones de crecimiento del comercio en 2023.

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La Organización Mundial del Comercio ha rebajado su previsión de crecimiento del comercio mundial de mercancías en más de un 50%, al no materializarse el esperado repunte del comercio mundial. La Organización Mundial del Comercio prevé ahora un crecimiento del comercio mundial de mercancías en volumen del 0,8% en 2023, cifra significativamente inferior al 1,7% que pronosticaba en abril. Hay mejores noticias para 2024, con una previsión de crecimiento del 3,3%. 

Para John Lorié, economista jefe de Atradius, "esta rebaja no es una gran sorpresa. La inflación rígida ha mantenido altos los tipos de interés en Estados Unidos y Europa, y el esperado repunte de la economía china tras su apertura pandémica se ha visto socavado por los persistentes problemas del mercado inmobiliario chino. Si añadimos los efectos de la guerra en Ucrania, la atonía del comercio mundial era prácticamente inevitable".

Nuestras previsiones de crecimiento del comercio mundial de respaldan la interpretación de la Organización Mundial del Comercio. Son ligeramente superiores para 2023 (1,1%) pero inferiores para 2024 (2,5%). El factor más relevante que explica las diferencias tiene que ver con las previsiones de crecimiento del PIB. Prevemos que en 2024 el crecimiento del PIB en Estados Unidos y Europa, en particular, sea muy inferior al previsto por la Organización Mundial del Comercio, lo que ejercerá una presión a la baja sobre el comercio mundial. No obstante, coincidimos con que el comercio se recuperará el año que viene.

La visión más pesimista para 2023 se basa en la evolución de China y el endurecimiento monetario en las economías occidentales. Las restricciones comerciales, la atonía del consumo y la actual crisis inmobiliaria han minado las perspectivas de crecimiento chino, y tanto las exportaciones como las importaciones registran una tendencia negativa desde julio. Además, el crecimiento del PIB está siendo impulsado principalmente por los servicios, que dependen menos del comercio que el sector manufacturero.

En Estados Unidos y Europa, el endurecimiento monetario ha provocado un aumento de los costes de financiación y del coste del crédito, lo que ha afectado al comercio de bienes de capital y de consumo. La inflación subyacente se mantiene muy por encima de los objetivos de los bancos centrales en muchas economías. Aunque los tipos de interés mundiales pueden haber tocado techo, no hay expectativas de una rápida caída en un futuro próximo. 

"La restricción monetaria y los elevados tipos de interés que conlleva, especialmente en dólares estadounidenses, también repercuten en la disponibilidad de financiación para el comercio. Alrededor del 80-90% del comercio mundial depende de la financiación del comercio -créditos, seguros, garantías- y está disminuyendo a un ritmo anual del 4%", explica Jonh Lorie. "La restricción también afecta al nivel del dólar frente a otras divisas, provocando su apreciación. Como la facturación en dólares está muy extendida en el comercio, esta apreciación tiene un impacto negativo en la demanda, aunque con cierto retraso", concluye.

A pesar de estas previsiones, hay factores positivos. Los costes comerciales se han reducido considerablemente, la tensión en la cadena de suministro que predominó durante la pandemia se ha desvanecido y el índice de presión de la cadena de suministro mundial ha vuelto a niveles normales y los costes del transporte marítimo de contenedores también se han desplomado.

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