A diferencia de una micropyme con dos o tres empleados, el solopreneur enfoca su empresa para hacerlo todo él. Es el jefe y es la plantilla, el inversor y el gestor, el administrador y el departamento técnico.
Siempre los ha habido, pero ahora proliferan los solopreneurs digitales: en España, las startups fundadas por este tipo de empresarios han pasado del 7% al 23% entre 2021 y 2025.
La causa está localizada: el boom de las herramientas de automatización, de plataformas diseñadas para soportar negocios digitales y las IA generativa y agéntica (agentes o asistentes personales) que asumen un mayor número de tareas complejas, algunas potencialmente disruptivas como la generación de código.
El resultado de este salto tecnológico es que los solopreneurs digitales aumentan su capacidad de autogestionarse, sin necesidad de un equipo humano detrás. Con esa misma lógica, pueden escalar y diversificar servicios, lo que refuerza la diferencia entre un freelance, que trabaja como un empleado externo, y una empresa solopreneur como proveedora de otras compañías. En Reino Unido, por ejemplo, los solopreneurs copan un espacio cada vez mayor de los servicios profesionales.
Relación coste / productividad
Las herramientas de gestión automatizada refuerzan sus ventajas, como unos costes operativos bajos porque apenas necesitan infraestructura, su agilidad para adaptarse a la demanda (y cada vez más a la escala) y la capacidad de enfocarse en servicios muy especializados, desde marketing y experiencia de usuario a estrategias SEO, investigación de mercados, comunicación corporativa mediante edición asistida por IA, uso de plantillas para crear contenidos visuales u organizar flujos de trabajo, entre otras muchas tareas.
Por lo general, estos micro-SaaS encuentran aplicaciones a partir de soluciones comerciales. Por ejemplo, una que crea webs promocionales para artistas, un generador de prompts mediante herramientas no-code y chats IA, o una plataforma que conecta a emprendedores con productos financieros como préstamos, por nombrar solo algunos.
No obstante, ese enfoque de micro-nichos exige un esfuerzo constante de adaptación, ya que necesitan “reinventarse de manera constante y desafiar sus modelos de negocio para agregar valor”.
Habilidades duras y blandas
Esto conecta con algunas cualidades profesionales de los solopreneurs: un elevado nivel de motivación y sentido de la independencia, disciplina, capacidad de autogestión y trabajo multitarea, habilidad y curiosidad tecnológicas para ese proceso de aprendizaje constante; si bien, estas virtudes presentan una cara B como el riesgo de aislamiento, falta de diversidad en la valoración de estrategias o tiempo limitado para el desarrollo de negocio al tener que emplearse también en tareas operativas.
Aunque el minimalismo les aporta agilidad, también son vulnerables si no calculan bien hasta dónde escalar y acaban desbordados. Según un reciente estudio, en Estados Unidos los riesgos más subestimados por los solopreneurs son su capacidad para manejar todas las funciones empresariales (61%), la cantidad de tiempo y esfuerzo que deben emplear (53%), además de la inversión aparejada al crecimiento (41%).
Otra consecuencia del crecimiento por encima de sus posibilidades es que el solopreneur deje de serlo, es decir, que pase a convertirse en pyme o mucho más. Según el vaticinio de Sam Altman, CEO de OpenAI, pronto veremos el primer unicornio a partir de un solopreneur. Algo que solo es posible mediante el apalancamiento tecnológico.