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Planificar 2027 con escenarios: cómo hacer el presupuesto en un año imprevisible

El presupuesto por escenarios permite trabajar con hipótesis concretas de ventas, precios de la energía, tipos de interés y cobros.

Antonio Gallardo
monedas y gráficos

Cerrar el presupuesto de 2027 sigue siendo a pocas semanas para acabar el año 2026 una apuesta arriesgada. Más de siete meses después del comienzo de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el estrecho de Ormuz, por donde pasaba casi una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo, sigue sin funcionar con normalidad, aunque en los últimos días haya aumentado el tránsito naval. A comienzos de octubre, el Brent rondaba los 104 dólares por barril, un 71% más que al empezar el año, y el gas europeo (TTF) se había encarecido un 180%, hasta cerca de 79 euros por MWh.

Ante esta incertidumbre, la herramienta más precisa es el presupuesto por escenarios que permite trabajar con hipótesis concretas de ventas, precios de la energía, tipos de interés y cobros, y en los que se puede hacer un seguimiento detallado de su cumplimiento.

 

Cómo se hace un presupuesto por escenarios

El presupuesto por escenarios es el método que aplican los propios bancos centrales. En sus proyecciones macroeconómicas de septiembre, los expertos del Banco Central Europeo (BCE) acompañan su previsión central con tres escenarios alternativos. Para el próximo año, en el moderado, la inflación de la zona del euro bajaría al 1,9% en 2027; en el severo, subiría al 5,4% y el PIB apenas crecería un 0,4%. Entre un extremo y otro cambian por completo las cuentas de cualquier empresa.

 

En cuatro pasos

Trasladarlo al presupuesto propio requiere cuatro pasos:

1.  Partir de un escenario base apoyado en previsiones oficiales. El Banco de España espera que el PIB crezca un 2,2% en 2027, con una inflación media del 3,7%.

2.  Elegir pocas variables, las que de verdad mueven la cuenta de resultados como las ventas, los costes energéticos, los tipos de interés y los plazos de cobro.

3.  Dar un valor a cada variable en cada escenario y calcular el resultado y la tesorería de los tres.

4.  Fijar alertas: qué señal obliga a cambiar de plan y qué medidas se activan entonces, como revisar precios, buscar alternativas para reducir el coste de la energía, renegociar deuda o endurecer las condiciones de crédito a los clientes, entre otros.

 

Tres escenarios para 2027

 

Reapertura de Ormuz

Estados Unidos e Irán firman un acuerdo que levanta el bloqueo naval y establece un régimen de paso estable. El tráfico se normaliza durante el primer semestre, la prima geopolítica desaparece de los precios de la energía y el BCE deja de subir tipos.

Hoy ese acuerdo no parece inminente: Washington rechazó a finales de septiembre el plan iraní para reabrir el estrecho en siete días, y a comienzos de octubre Teherán aún estudiaba la contrapropuesta estadounidense.

 

Conflicto enquistado

Ni paz ni guerra abierta. El crudo del Golfo sale con escolta militar estadounidense, los ataques a buques continúan y las treguas no se consolidan. Es, en la práctica, la situación actual. La energía sigue cara y volátil, y el BCE prosigue un endurecimiento que sus responsables califican de “controlado”. En este escenario el mercado descuenta que el tipo de depósito suba del 2,50% al 2,75% en diciembre y al 3,25% a finales de 2027.

 

Escalada

Las negociaciones se rompen y el conflicto alcanza las infraestructuras energéticas del Golfo, como ya ha amenazado Irán, o cierra también el paso del mar Rojo. Goldman Sachs advierte de que una intensificación de los ataques a buques podría llevar el barril a 120 dólares. Es el terreno del escenario severo del BCE, con una inflación por encima del 5% y una economía casi estancada. Para las empresas, eso significaría financiación más cara, especialmente para sus necesidades a corto plazo, y un repunte de los impagos.

 

Cómo traducir cada escenario a cifras

Mientras que las previsiones del coste de energía y tipos se apoyan en escenarios oficiales, previsiones de analistas y precios de mercado, las de ventas y cobros deben ser siempre personalizadas.

presupuesto escenarios1

 

Ventas

Conviene separar volumen y precio. En el escenario intermedio, buena parte del crecimiento llegará por repercutir costes, así que hay que revisar qué contratos permiten actualizar precios y cuáles no.

 

Energía

El dato clave es su peso sobre la facturación. Si la energía supone el 8% de las ventas, por ejemplo, un encarecimiento del 50% supone reducir cuatro puntos de margen. Con esa cifra es más fácil decidir qué parte del consumo de 2027 conviene cerrar a precio fijo.

 

Tipos

Cada punto de Euríbor encarece en 10.000 euros anuales un millón de deuda a tipo variable. Con el Euríbor a 12 meses en torno al 3,2% y el mercado descontando nuevas subidas, es buen momento para revisar los vencimientos y valorar las coberturas.

 

Cobros

Es la variable que más se olvida y la que generalmente antes produce tensiones de tesorería. El plazo medio de pago en España fue de 80,5 días en 2025, un 34% por encima del máximo legal de 60, según el Observatorio de Morosidad de CEPYME. Para una empresa que factura 5 millones, cobrar 20 días más tarde inmoviliza unos 275.000 euros de circulante.

 

Las señales que indican en qué escenario estamos

Para controlar la situación, es importante revisar periódicamente todas las variables a través de un cuadro de mando. Siguiendo el ejemplo anterior se pueden incluir estas señales para conformarlo: 

presupuesto escenarios2

El tráfico puede seguirse por diferentes herramientas como IMF PortWatch, el portal del FMI con datos diarios de los buques que cruzan los grandes pasos marítimos. Antes de la guerra, Ormuz registraba unos 90 tránsitos al día.

 

¿Dónde estamos actualmente?

Con el Brent por encima de 100 dólares, el gas cerca de 80 €/MWh y la negociación sin cierre, casi todas las señales marcan conflicto enquistado, y la reciente intensificación de los ataques lo acerca a la escalada. Por eso conviene tomarlo como presupuesto de referencia y hace imprescindible tener un plan de contingencia por si se llega al peor escenario.

 

Del presupuesto anual al presupuesto vivo

Presupuestar así exige algo más de trabajo en otoño, pero ahorra muchas decisiones precipitadas durante el año. El plan debe revisarse al menos cada trimestre, o antes si salta alguna señal de alarma. 

Las medidas de cada escenario también tienen que quedar definidas desde el inicio de la planificación, especialmente qué precios se revisan, qué parte de la energía se cubre, qué inversiones se aplazan, a qué clientes se puede modificar las condiciones de pago y todas aquellas que haya considerado como reacción a un cambio de riesgo.

Con todo ello, ya sea que se reabra Ormuz o se complique la situación, la empresa no tendrá que improvisar, podrá ejecutar unas alternativas que tiene planificada.

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