Cuestión de crédito

cycnews reproduce la tribuna publicada en cycprisma en la que el economista jefe de Intermoney analiza la importancia del crédito empresarial.

Madrid - 19-jul-2011

CUESTIÓN DE CRÉDITO

JOSÉ CARLOS DÍEZ, Economista jefe de Intermoney y profesor de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad de Alcalá

La gran recesión ha sido una crisis atípica y global que no se producía desde los años 30 del siglo pasado. La principal característica fue el colapso de los canales crediticios, especialmente tras la quiebra de Lehman Brothers. La economía mundial comienza a recuperarse y es hora de entender lo que ha sucedido y, sobre todo, de extraer lecciones para el futuro y preparar las economías para hacerlas más resistentes y menos vulnerables a crisis de esta tipología.

La principal causa fueron los excesos y el sobreendeudamiento generado en los años previos, donde supuestamente vivimos una edad de oro del crédito. Los gestores de la política económica deberán tener una actitud proactiva para enfriar las economías cuando la dinámica del crédito se traduzca en inflación de activos. Por ejemplo, en la actualidad la bolsa brasileña está claramente sobrevalorada, y los precios de la vivienda y el suelo en las principales ciudades chinas también. Sus gobiernos deberán restringir la política monetaria y controlar el gasto público para neutralizarlas.

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España era una economía dinámica que ha conseguido aumentar un 10% su población y converger en renta por habitante con sus socios europeos, pero era una economía dependiente del ahorro externo. Nuestro principal mercado de financiación era el de titulizaciones y de cédulas hipotecarias, que fue el mercado que primero colapsó en 2007 y por eso nos vimos tan afectados.

Sobreendeudamiento

Una cuarta parte de nuestros hogares están sobreendeudados y necesitan poner en orden su balance, pero nuestras empresas también están muy sobreendeudadas y están en proceso de depuración de los excesos. El saldo vivo en euros de las empresas españolas con nuestro sistema bancario es superior al de las empresas alemanas con los bancos germanos, y aunque nuestra economía ha avanzado significativamente en la última década, aún no somos Alemania.

Es cierto que la mayor parte del sobreendeudamiento lo explican las empresas promotoras, constructoras e industriales relacionadas con el boom residencial, pero la economía española tiene muchas dificultades de acceso a la financiación exterior y eso fuerza a un desapalancamiento mayor de lo que sería necesario.

Acceso al crédito

Las entidades financieras han visto cómo se complicaba su acceso al crédito internacional y doméstico, seguimos inmersos en una guerra por el pasivo y se han endurecido las condiciones de acceso al crédito de nuestras empresas y familias tanto en cantidad como en garantías exigidas y en precio. Las empresas han optado, con buen criterio, por desafectarse del crédito y acometer inversiones con autofinanciación.

Si se analiza nuestro parque empresarial, destaca el elevado porcentaje de pymes, especialmente de menos de 10 trabajadores, muy por encima del promedio europeo y de la OCDE. Si se estudia su estructura financiera, se observa que el crédito bancario explica un porcentaje pequeño de sus pasivos y que dos tercios de los mismos son créditos interempresariales.

La caída de las ventas, especialmente en sectores ligados a la vivienda, provocó un retraso en los plazos de pago y un fuerte aumento de la morosidad que colapsó el canal del crédito interempresarial y se llevó por delante a muchas empresas, con proyectos rentables en sectores con futuro pero vulnerables financieramente, que murieron asfixiadas de liquidez.

En 2009 el Gobierno, a través de la compensación de seguros, activó un sistema de reaseguro público para crédito empresarial que permitió poner un suelo a la dinámica, y acaba de aprobar la Ley de Morosidad que limita a 60 días el periodo de pago de una deuda empresarial. No tenía ninguna justificación económica que, en un mundo donde los medios de pago son electrónicos, haya empresas que paguen a sus proveedores a 270 días. Y menos sentido tenía que las pequeñas empresas, más vulnerables financieramente, fueran las que financiaran a las grandes.

Ahora conviene que las empresas, en el futuro, opten por sistemas de aseguramiento de riesgo de crédito que reduzcan su vulnerabilidad financiera. La moraleja de esta crisis es que cuando viene una recesión caen nuestras ventas y perdemos dinero, pero cuando tenemos una crisis de liquidez perdemos la empresa.

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