¿Seguirá destacando España por su crecimiento económico en 2026?
Probablemente, las razones que han impulsado el crecimiento de España en los últimos años se van a mantener, básicamente, la inmigración, el turismo y el atractivo para la inversión extranjera. Así, 2026 será similar en todos los sentidos, también en los problemas más graves y duraderos de nuestra economía, desde la vivienda hasta el gasto público, además de las pensiones. No parece que ninguno de esos asuntos se vaya a solucionar o vaya a ser objeto de grandes reformas porque la situación política tampoco permite afrontar muchos cambios. Por lo tanto, mi intuición me dice que 2026 y 2027 serán similares a 2025.
¿Qué riesgos económicos pueden derivarse del envejecimiento de la población en nuestro país?
Los riesgos son estructurales. Un país más envejecido es un país que tiene menos dinamismo e innovación, y al que le va a costar conseguir incrementos significativos de productividad. Todo esto ya le pasaba a España y lo normal es que en las próximas dos décadas la situación empeore y los problemas se acentúen. Desde el 2007, nuestro país vive en una especie de estancamiento secular, más o menos cómodo; no caemos en un empobrecimiento repentino ni en un proceso de degradación, como sucedió en su momento con Grecia, Venezuela o Argentina, pero vivimos un estancamiento similar al de Italia. Lo que hace ahora el envejecimiento es agravar esta situación, cuando lo que necesitaríamos es más innovación, gente lanzándose a nuevas aventuras empresariales y desarrollando otros sectores.
Además, desde el punto de vista económico, España ha sido siempre un país inmovilista, que quiere que las cosas sigan como están. El sector privado no es especialmente dinámico, generar riqueza está muy penalizado fiscalmente y el envejecimiento lleva a un peso creciente de los impuestos dirigidos a pagar las pensiones, que dejan menos campo de actuación para políticas públicas en ámbitos como vivienda, impulso económico a determinados sectores, infraestructuras o inversiones, y que reducen el margen de maniobra para bajar impuestos o impulsar la oferta.
¿Por qué está creciendo tanto el absentismo laboral?
Este es uno de los temas más relevantes, pero del que no se ha hablado mucho. El crecimiento del absentismo es una tendencia que fue aumentando poco a poco durante años y que se disparó aún más con el covid. Por una parte, hay que tener en cuenta que la legislación laboral española es básicamente inmovilista, protege los puestos de trabajo más que al propio trabajador y, en cierta forma, incentiva el absentismo laboral, lo cual es peligroso y dañino para la productividad. Por otro lado, los empresarios dicen que están llegando al límite de absentismo laboral, pero no tienen mecanismos para llevar a cabo ajustes en la empresa.
¿Qué consecuencias en el comercio internacional tendrán los nuevos nacionalismos económicos?
Intuyo que veremos una cierta desaceleración de la globalización y una vuelta a una economía más mercantilista que la de las dos primeras décadas del siglo XXI. La nueva situación generará tensiones en el mercado, pero tampoco creo que vaya a ser una cuestión tan relevante en el medio plazo como se podría pensar. Para empezar, hay que ver dónde se sitúan finalmente los aranceles; y, por otra parte, si se consolidan algunas tendencias como la innovación, la productividad e, incluso, los incentivos a la mejora, éstas pueden compensar bastante el retraimiento del comercio mundial.
¿China puede ser una alternativa económica para Europa frente a la política arancelaria de Estados Unidos?
Probablemente, será uno de los mercados a los que mirarán las empresas con más dificultades para entrar en Estados Unidos, pero también puede haber situaciones problemáticas. Algunos medios anglosajones dicen ya que las empresas chinas que antes vendían en Estados Unidos están inundando Europa de productos baratos, con las complicaciones que esto puede tener, a medio y largo plazo, para determinadas industrias. Además, aunque la economía china tiene un gran potencial, también cuenta con enormes desequilibrios, que en los próximos 10 o 15 años, pueden generarle importantes problemas.
No creo que el grado de intervencionismo que tiene China en algunos de sus sectores e industrias se pueda mantener. Ya han llegado a un cierto nivel de renta per cápita de clase media e, incluso, algo más, pero para alcanzar niveles de los países más ricos necesita algo más que tirar de las fuentes de crecimiento que tenía en los últimos años.
En términos de finanzas personales, ¿está usted de acuerdo con el autor Morgan Housel cuando argumenta que el mayor retorno de una inversión es la tranquilidad y no la riqueza monetaria?
Estoy de acuerdo con Housel en que contar con un patrimonio o una inversión que genere rentabilidad tiene como finalidad primordial proporcionarte tranquilidad, libertad, flexibilidad, autonomía y capacidad para tomar decisiones. Muchas veces, vemos el patrimonio como algo que sirve para comprar cosas, pero lo que da fundamentalmente es autonomía y libertad, y esa autonomía va ligada a la tranquilidad de hacer frente a determinadas situaciones complicadas.
¿Qué papel cree que juega el seguro de crédito en este momento de incertidumbre y perturbación del riesgo de crédito?
Creo que para cualquier empresa exportadora los seguros de crédito son una herramienta casi imprescindible. Ser empresario es muy complicado y serlo fuera de tu país lo es aún más. Estás en lugares que no conoces, te unes a socios locales sujetos a diferentes situaciones, y pueden ocurrir eventualidades y peligros que controlas menos. Por eso, contar con herramientas que te permitan dar el paso con más seguridad es un elemento clave a la hora de tomar la decisión de exportar y de salir fuera de tu país. Si no tuvieran estas herramientas, muchas empresas no se decidirían a explorar otros países porque no les merecería la pena correr esos riesgos sin tener una adecuada cobertura. Además, las aseguradoras no solo suponen una tranquilidad desde el punto de vista financiero, sino que también prestan unos valiosos servicios de asesoría.